Salmo 11
 
   

El refugio del justo
Al músico principal. Salmo de David.

11:1 En Jehová he confiado;
¿Cómo decís a mi alma,
Que escape al monte cual ave?
11:2 Porque he aquí, los malos tienden el arco,
Disponen sus saetas sobre la cuerda,
Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.
11:3 Si fueren destruidos los fundamentos,
¿Qué ha de hacer el justo?
11:4 Jehová está en su santo templo;
Jehová tiene en el cielo su trono;
Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
11:5 Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.
11:6 Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.
11:7 Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro.

   

Aunque no lo menciona explicitamente, este salmo puede reflejar un episodio real en la vida de David, probablemente el que se consigna en Primera Samuel 18:11 y 19:10; pero es apropiado para toda situacion en que personas o poderes se oponen al creyente o a la iglesia.

"En Jehová he confiado": El salmista empieza afirmando su fe en Dios, antes de hablar de sus detractores.

"¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?": Esto se lo sugieren a David sus bien intencionados amigos, apoyados en dos razones aparentemente muy fuertes: 1.: los asuntos del Estado se hallaban en situación caótica, debido a la persecusion de Saúl contra David, y a la consiguiente mala administración de su gobierno. En esta situación (piensan sus consejeros), ¿qué puede hacer David?; y 2.: Los enemigos lo tenían todo preparado para darle muerte ("Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda"), por lo que su vida peligraba gravemente

"Si fueren destruidos los fundamentos": Los fundamentos son los principios, y estos, son siempre importantes. Hace muchos años, para alabar la bonomia de una persona, se decia de el: es un Hombre de principios. Espiritualmente representa la dependencia a Dios, y la confianza ciega en su Palabra. Sin ese fundamento, "¿Qué ha de hacer el justo?". Dicen que cuando se sacude un árbol, se le hace que arraigue más profunda y rápidamente. El consejo de los amigos de David, que implicaba desconfianza en Dios, le hace adherirse con tanto mayor fuerza a sus primeros principios.

"Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono": David introduce un gran contraste entre este versiculo y el anterior. Aunque los fundamentos sean destruidos, Dios esta firme. Su Trono, habla inequivocamente de Su Señorio sobre Todo. Recordemos las palabras de Miqueas 1:2 "Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros".

"Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres": Dios conoce perfectamente el verdadero carácter de cada individuo humano. No solo los ve, sino que los atraviesa con su mirada, pues no solo conoce lo que dicen y hacen, sino también lo que piensan y planean, aun cuando aparenten otra cosa. Nos recuerda Salmo 94:9 b.: "El que formó el ojo, ¿no verá?"

"Jehová prueba al justo": Si Dios ´aflige´ a los buenos, es para ponerlos a prueba y, por consiguiente, para su bien (comp. con Santiago 1:12); para, al final, hacerles bien. Recordemos Deuteronomio 8:16 "que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien".

"Sobre los malos hará llover calamidades": Literalmente "trampas". En esta última frase puede notarse una doble metáfora, a fin de presentar vivamente lo ineludible del castigo de los malvados. Será como trampas que los atrapen y los tengan sujetos, presos, hasta que llegue el día de la cuenta. Y hará llover, de la misma manera que un repentino aguacero sorprende a veces al viajero en un día de verano, además de esas trampas, "Fuego, azufre y viento abrasador "; esto último nos recuerda la destrucción de Sodoma y Gomorra (Genesis 19:24, 28); y particularmente el Lago de Fuego y Azufre, la morada definitiva de los malvados (Apocalipsis 20:14-15)

"El hombre recto mirará su rostro": En el Antiguo Testamento, la gente entendía que si miraba la Gloria de Dios a cara descubierta moriría. Recordemos brevemente Jueces 13:22 "...Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto." Pero inspirado por el Espiritu Santo, David nos ´recuerda´, que ahora que Cristo ha muerto y resucitado, los hombres redimidos pueden ver su gloria y todavía vivir.

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